PARA TATAMI
Hanoi
15 de octubre
Tatami, no se qué estoy buscando pero ciertamente no lo encuentro. Si está adentro mío, afuera, cerca, no tengo ni pista. Los días pasan y soy la misma. Trato de conectarme con la gente y los lugares, como si en ellos fuera a encontrar el código secreto que me dirá, Vicky esta ere tú, Vicky para esto estás… quienes somos, para qué estamos? Al final sólo se trata de eso, no? No sólo no puedo decir ni quien soy o para que estoy, sino que tampoco sé con certeza si se trata de moverme o quedarme quieta. Suena raro, pero es que siempre tengo la sensación de que la paz (en el sentido amplio de la tranquilidad interior y la felicidad) se encuentra siempre en otro lugar y cuando llegas a encontrarte con ella, te das cuenta que se fue para otro lado, pero aun cerca, posible de atrapar.
La felicidad parecía estar en Bangkok, la mejor comida del mundo, masajes increíbles por dos pesos, budas gigantes, la casa de Kay que era lo mas comodo que me habia pasado en los largos meses de travesía. Pero un día el cielo se puso gris casi negro, el martes creo. Y desde el martes hasta ayer, que me fui, el cielo se mantuvo gris, cargado a punto de estallar, pero sin hacerlo. El tráfico se congeló. Más congelado que lo habitual. Ya ningún auto ni toc’toc ni nada parecía avanzar, sólo la gente seguía caminando a paso lento. El miércoles salí con esta sensación de sofoco a caminar por el parque que queda en frente de lo de Kay. Me senté en un puestito callejero que ya conozco y pedí un delicioso curry verde, pero ni mi plato favorito me hizo sonreir … al contrario, por primera vez me molestó el picante y anduve caminando por el parque creyendo que la boca se me hinchaba a cada paso y que los tailandeses que caminaban a mi lado mi miraban la boca de payasa. De pronto, puff, se termina de detener el mundo. Los tailandeses dejan de mirarme y ahora también ellos quedan congelados. Se parecía a la película La Niebla, te acordás?, ese bodrio al que nos arrastró Horacio prometiéndonos una “de ciencia ficción increíble”, que los tipos de pronto se quedaban estatua, ojos perdidos, daban dos pasos para atrás y se suicidaban en masa. Bueno, los tailandeses se momificaron, y hubo unos diez segundos donde pensé que la hora de la catástrofe había llegado. Y me dio ataque solemne y pensé en ustedes, y en que qué bueno que había vivido los últimos días de mi vida siendo una mujer libre y haciendo lo que se me daba la gana. Y después me puse a esperar la luz blanca o algo… y empecé a recordar tu cara, la de la abuela, Ana, el laucha, Nico, y mientras aparecían esas imágenes comenzó a sonar una canción bizarra parecida a la marsellesa pero con letra en tailandés que nada tenía que ver con mi clip tantas veces soñado de despedida de este mundo. Ahí me di cuenta que la música no provenía de mi interior, sino que de unos parlantes ubicados en árboles en el parque. Vi que la gente continuaba parada con cara semi-solemne, pero no había rastro de que fuesen a salir con algo violento ni que fuesemos a estallar todos por los aires (que fue otra idea que se me pasó fugaz por la cabeza). Unos pocos charlaban bajito, pero la mayoría simplemente sostenía la mirada fija en un punto, como si tuviesen la mente en blanco. La canción terminó y las personas retomaron como si nada las actividades que los ocupaban previamente. Yo traté de preguntarle a un señor que qué había pasado. Pero por supuesto que no nos entendimos y me fui a casa con una extraña sensación. A la noche Kay me contó que todos los días a las 8 de la mañana y a las 6 de la tarde ponen el himno. Y que en los lugares públicos como el subte o los parques la gente se detiene y lo escucha como muestra de respeto a la patria (y además porque es ley… en asia todo es ley)
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ove youVickytaPARA VICKY de TATAMIBuenos Aires
4 de octubre
My love, yo que tú, no me preocuparía ni medio. Total, a quien le importa si te mueves o te quedas. Hace lo que te de la reverenda gana. Si te gusta te quedas y cuando deje de gustarte te mueves. Y la ley asiática... pues para los asiáticos, tu en lo tuyo. Respecto de ser cada día la misma, me parece que es gran cosa, porque eres linda, y mi amiguita del alma, asi que no quiero que cambies ni un centímetro. Pero no me voy a poner solemne Contame qué pasó con el ingles aquel. Te escribe?
Te quiero
No pienses tanto
Tatami
... y ya que hablamos de momias ... cuando tienes tu cita con Ho Chi Minh?